Mientras la bachata encuentra un nuevo impulso con figuras como Dalvin La Melodía y el merengue típico amplía su alcance con exponentes como El Blachy y Rubio Acordeón, el dembow parecía necesitar una canción que volviera a despertar la conversación.
Y entonces apareció Bulin 47.
El género había encontrado en El Alfa a uno de sus principales representantes internacionales. Su música y su personalidad, muchas veces polémica, mantenían al público hablando de él y, de paso, del dembow. Tras anunciar su transformación cristiana, su presencia en la escena cambió. Esto no significa que su menor actividad haya provocado el descenso del género, pero sí invita a preguntarse cuánto influía su figura en mantenerlo en el centro de la conversación.
Bulin, por su parte, conoce las dos caras de la industria. En una entrevista reciente con Molusco, en Puerto Rico, relató cómo pasó de improvisar en una peluquería a convertirse en cantante, alcanzando popularidad con temas como 7 Pollos y Comando. También habló de una etapa difícil, cuando su carrera perdió impulso y llegó a dormir fuera de su casa para no preocupar a su madre.

Su historia no terminó con aquella caída. Rapidito le permitió recuperar terreno y continuar construyendo su carrera hasta llegar a un momento en el que una improvisación volvió a cambiarlo todo.
Lo ocurrido con Kevin Wai nació de manera espontánea. El intercambio entre ambos se viralizó, dio la vuelta al mundo digital y provocó que personalidades de distintos ámbitos recrearan el momento. El fenómeno terminó convertido en Dame Hombro, canción cuyo videoclip, estrenado el 8 de octubre de 2026, superó los 30 millones de reproducciones en YouTube, según el conteo señalado al momento de preparar este artículo.
¿La clave? Bulin no solo tiene una canción pegada. Su jocosidad, su carisma y la naturalidad con la que responde a las situaciones parecen haber conectado con un público que va más allá de los seguidores habituales del dembow. Lo que comenzó como una ocurrencia terminó convertido en un producto musical con alcance internacional.
Quizás ahí está la lección: el liderazgo de un género no puede depender de un solo artista. El Alfa marcó una etapa; Bulin protagoniza ahora un fenómeno propio. Pero el dembow necesita que más exponentes aporten canciones, creatividad y nuevas razones para mantener el interés del público.
Bulin no ha anunciado que viene a salvar el dembow. Sin embargo, su éxito demuestra que el género todavía puede sorprender cuando menos se espera.
Redactada por Jeremy López




