La guerra de Ucrania cumple hoy su primer aniversario, y no, no es algo que se pueda celebrar. Hace 365 días comenzó para el pueblo ucraniano y ruso un camino de muerte y desesperación. Esta es la única verdad. Hoy, en la actualidad, el conflicto parece enquistado en los mismos lugares que del principio. Ha habido fluctuaciones, pero los combates continúan y el Donbas sigue siendo, por desgracia, la zona caliente. Los visos de una paz a corto plazo no están en la mesa, pero siempre nos queda la esperanza de que así sea.
Hace unos días, en una resolución de la ONU todos los países, excepto Rusia y China (que se abstuvo), votaron a favor de terminar el conflicto ucraniano. Y es que desde Europa Occidental y el mundo entero ya se pide paz, se pide negociación. Las consecuencias económicas han sido desastrosas para los países implicados directa o indirectamente. Así mismo también ha habido consecuencias para aquellos que nada tienen que decir. Como los países africanos, los cuales están sufriendo terribles hambrunas por culpa de las restricciones en el envío de cereales. Un panorama tétrico.
No podemos decir que pasará en el futuro, pero esperamos que la solución pacífica llegue al fin este mismo año. Estamos convencidos de que no habrá una tercera guerra mundial o un ataque nuclear. Como todo en esta vida siempre hay riesgo, pero es muy bajo. Solo los voceros y grupos concretos pretenden que el conflicto escale a niveles apocalípticos.




