Pese a hacerlo con mucho más suspense de lo deseado, Lewandowski transformó el penalti que Bruno cometió sobre Alejandro Balde en el minuto 15 de partido. El polaco recurrió a su peculiar ‘paradiña’ para superar a un De Gea que llegó a tocar el balón.
Un parón a media a carrera hacía los once metros que bien podría haber acabado en tragedia. No solo porque casi se queda sin gol, sino porque Lewandowski se ha acabado doliendo tras la celebración del gol.
El delantero azulgrana se llevó la mano a la zona de sus costillas y lumbares con signos de dolor tras la celebración del tanto que pone en ventaja a los azulgranas en Old Trafford, despertando la angustia de todo el barcelonismo, aunque por suerte quedó en una simple anécdota.




