Ella llegó a Viña, ambos tenían pareja, pero él era el encargado de pasearla por la ciudad: “¿Qué pasa si te doy un beso?”

– Me voy, no me esperes -, le dijo a Verónica esa tarde mientras contemplaba el mar desde el balcón del departamento donde entonces pasaba sus días. Realmente no podía encontrar una explicación lógica a lo que acababa de decir.…









